En más de una oportunidad pensamos que lo que hacemos no vale la pena, que es poca cosa, que nada soluciona... Y como no podemos arreglar "las guerras mundiales", tampoco solucionar "las disputas hogareñas" ni la guerra que se libra en nuestro corazón.
Esto es un trágico error.
Es verdad que escapa a nuestras pobres fuerzas hacerlo todo, pero está dentro de nuestra posibilidad hacer algo. No soy el mar, pero sí soy una pequeña gota. Y el océano tiene miles de millones de pequeñas gotas. Y si esa gota está en el mar... ¡es mar!
No renunciemos a las pequeñas cosas. Son la vida de todos los días. Son aquello que podemos hacer y en realidad que podemos ser.
Si no podemos ser mar y me duele ser gota, nada seré, nadie seré. Para nada ni para nadie serviré...
No reneguemos de nuestra pobre pequeñez...
"Cada buen sueño tiene un buen despertar" de Héctor Muñoz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario